¿Eran los mitos útiles en la antigüedad?
¡Hola lechuzas!
Bienvenidas a la primera entrada de mi blog. Hoy hablaré al estilo sofista, es decir, en función de lo que considero mi propia verdad, acerca de la utilidad de los mitos en la Antigüedad. ¡Espero que disfrutéis leyendo!
Los mitos (del griego μύθος, mythos, «relato», «cuento») son narraciones que manifiestan las ideas ancestrales de un pueblo acerca del mundo. Surgieron para que los distintos pueblos pudieran dar respuestas a las preguntas que les resultaban inexplicables. De esta forma, los mitos terminaban por revelar a los ciudadanos el principio común de todo el mundo, del ser humano y de la vida: la justificación de las ocupaciones diarias. Ejemplos de las mismas son la caza y el cultivo, aunque también destaca la enseñanza de la historia como un eje significativo de su cultura y un ejemplo a seguir.
En ocasiones, los mitos sostienen el surgimiento de la cultura como forma de trascender lo natural. De esta forma, son los mismos dioses quienes hacen que surjan con sus increíbles actividades prodigiosas, estableciendo una clara función en la sociedad que sostenía tanto una fuerte y refinada explicación a toda incógnita existente, como una ligera lección ética y moral, lo que les asemeja en cierto modo a los cuentos para niños.
Con todo lo nombrado anteriormente podríamos preguntarnos: ¿Cómo influyen realmente estas historias en la actualidad?, ¿Puede el ser humano restar importancia a los mitos?, ¿Son los mismos incompatibles con las explicaciones racionales y científicas?
Según el ilustre filósofo Claude Lévi-Strauss, los mitos tienen tres características fundamentales: en primer lugar, buscan dar respuesta a cuestiones que no poseen una respuesta clara y concisa, como es la construcción de la Tierra, su origen, el deceso…; en segundo lugar, un mito está constituido por contrarios irreconciliables como por ejemplo la construcción contra la devastación, la vida ante la muerte, dioses contra hombres o el bien contra el mal; y por último, también adquiere la reconciliación de esos polos a fin de conjurar nuestra angustia.
Mientras que muchos de los primeros filósofos criticaron la inutilidad de la mitología, otros terminaron por acuñarlos en su propia teoría, como una forma brillante de expresar sus propias ideas. Por ejemplo, Platón y su famoso mito de la caverna. Adicionalmente, el antropólogo Bronislaw Malinowski sostenía que los aspectos más importantes de la vida están relacionados con los mitos. Esto es explicado por la existencia de distintos tipos: religiosos, políticos, e incluso sobre temas más particulares, los cuales han sabido relacionar los humanos con todo tipo de cuestiones mundanas y ociosas.
No obstante, dejando en un margen lo que piensen los grandes intelectuales sobre los mitos, en la actualidad se sigue reflexionando acerca de la utilidad de los mismos, siendo a menudo objeto de estudio para miles de alumnos. La principal razón que justica la pervivencia del análisis y la enseñanza de los mismos es muy sencilla: su utilidad intelectual. Esta última idea hace referencia a la capacidad que ofrecen los mitos de otorgar un reflejo de la sociedad y de la época en la que fueron creados, encontrándose a menudo ciertos paralelismos entre los distintos periodos sociales.
Sin embargo, los mitos en la actualidad se han convertido en un elemento muy frecuente en cualquier contenido audiovisual, didáctico o artístico; viéndose considerablemente reducido su original propósito de enseñanza.
Generalmente, estas historias siguen siendo de utilidad tanto en la actualidad como lo eran en la antigüedad. Esto se debe a que el desarrollo de nuestra vida, como bien decía Malinowski, está estrechamente relacionado con la mitología en cierto modo. Por esta misma razón, considero que los mitos son tan volubles que permiten a los seres humanos inventar de nuevo el pasado para dar sentido al presente y así poder pensar sobre el futuro.
Es considerado que los mitos, más que a la verdad, aspiran a la ficción, y a su vez son cosmogonías que pretenden describir el universo para orientarse en él. En sí, están basados en la tradición y la superstición, ideas que seguimos conservando en la actualidad, ya sea por cultura o por creencias, como ocurre con la religión y la magia.
Y es precisamente por medio de lo simbólico que, en nuestra etapa de la desacralización, el mito elaborado para la religión en la magnitud simbólica de nuestras propias representaciones colectivas se instaura como “verdad social”. El ser humano no debería pasar por alto los mitos, debido a que toda nuestra existencia está relacionada con ellos a través de nuestras acciones diarias. Puede que no sean realmente compatibles con las explicaciones científicas, pero sí que podemos explicarlos de una forma racional, que a fin de cuentas es lo que nos hace ser únicos y brillar con humanidad.
Por todas estas razones, se concluye en la incapacidad del ser humano de encontrar un fin científico en la mitología. No obstante, destaca indudablemente la importancia de la misma en el desarrollo de las antiguas civilizaciones, su pulcra presencia en el mundo artístico y las enriquecedoras sendas que abre en la capacidad de reflexionar y contrastar información de un individuo.
¡Eso es todo por hoy, lechuzas!, espero que os haya gustado esta ligera reflexión sobre la mitología. Y recordad: ¡Sapere Aude!
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