Los criterios de verdad en la era de la postverdad y las fake news

¡Hola lechuzas!

Bienvenidos a la segunda entrada de mi blog. Hoy hablaré sobre los criterios de verdad en la era de la postverdad y las fake news y como han ido influyendo a lo largo del tiempo. ¡Espero que disfrutéis leyendo!


La época en la que vivimos es una era en la que todo tipo de información está al alcance de casi todos con sólo hacer un click y no somos conscientes de que probablemente la mayoría de la información que recibimos ha sido estudiada para dar con nuestro perfil psicológico. 

En todas las edades anteriores al siglo XX, la transmisión de información ha sido lenta (de ahí que los cambios culturales se dieran en intervalos de tiempo tan largos). Pero con el desarrollo de las telecomunicaciones, la globalización es inminente. 

Los artistas podían escuchar en vinilo las obras de otros y empaparse de sus referencias, los cineastas podían dejar constancia de sus obras en cinta, los mensajes podían llegar por Fax, las noticias se acercaban a la inmediatez, etc. Y con la revolución digital y la aparición de Internet, esto se ha disparado. Ahora hay toneladas de información en la red y podemos encontrar de todo. 


Por desgracia, esto, además de traer ventajas, también trae inconvenientes. Con tanta información dispersa, a veces cuesta saber qué es cierto y qué no. Los medios de comunicación son los encargados de transmitir la verdad, lo que pasa en el mundo. Pero no todos realizan bien su trabajo. Unos se mueven por interés y buscan visitas a su página web y otros por creer que tienen la información necesaria para documentar algo y realmente no tener la suficiente. Esto puede llevar a muchos a plantearse si todo es falso hasta que se demuestre lo contrario. 

Pero es que, ¿cómo podemos saber qué es cierto y que no? A estas alturas necesitamos valernos de unos mínimos criterios para desvelar la verdad. Pero para decidir estos criterios, ¿qué tenemos que tener en cuenta?

Lo primero podría ser encontrar la fuente de información que queramos. Seguidamente, buscar una cierta coherencia y dar con la intención del emisor. Una vez averiguada, podemos ver si la intención es realmente informar, o crear sensacionalismo, porque este sensacionalismo es el que lleva a los medios a informar con cosas interesantes que llamen la atención incluso si dependen de verdades poco certeras, camufladas e inciertas. 


Todo esto nos lleva al mito de la Caverna de Platón, ya que para él, el mundo de las ideas es donde el alma del hombre encuentra el conocimiento. La caverna es la prisión de la apariencia, de lo realmente sensible, de reflejos e imágenes, mientras que el mundo ideal y la idea del bien, son el verdadero conocimiento. Porque como bien decía, a veces es necesario que salgamos de la caverna para entender cómo es la realidad y tener pensamiento crítico ya que los seres ocultos en esa caverna son incapaces de cuestionar la realidad aparente que tienen enfrente, por lo que su conocimiento del mundo se reduce a una pequeña proyección de la realidad.


Aunque también, podemos basarnos en los criterios de verdad, como por ejemplo; la verdad como autoridad, que nos dice que algo es verdadero si coincide con lo que han afirmado ciertas personas o instituciones infalibles, a las que se les atribuye un conocimiento de la materia superior al resto; la verdad como coherencia, que cuenta como la verdad más que en las proposiciones aisladas, se encuentra en el sistema; la verdad como consenso, en la que se toma como verdadero aquello que cualquier sujeto racional bien informado aceptaría como tal si lo conociera; la verdad como utilidad, que explica que si el resultado de poner en práctica o aplicar lo que se afirma en un enunciado es beneficioso o útil, este será verdadero o de lo contrario falso; verdad como evidencia empírica, un enunciado debe ser aceptado como verdadero cuando resulta corroborado por los datos obtenidos a partir de la experiencia sensible acumulada; y por último, verdad como evidencia racional, que este nos dice que algo se considera verdadero cuando a nuestra razón le resulta imposible dudar de él.


Por lo cuál, no sabemos si todas las noticias que encontramos son verdaderas y quizá no seamos conscientes de que la mayoría no lo sean ya que las fake news son un tipo de bulo que se basa en un contenido pseudo periodístico difundido por medio de portales de noticias, prensa redactada, radio, televisión y redes sociales y cuyo objetivo es la desinformación.

Pero gracias a estos criterios de verdad y a las teorías como la verdad como correspondencia, verdad como coherencia, verdad como éxito (pragmática), verdad dialogada y la teoría de los asentimientos de expertos, podemos contrastar toda la información que recibamos y debería ser más difícil ser engañados. 

En conclusión, para estar bien informado hay que plantearse seriamente unos criterios de verdad y esquivar las fake news. Para ello más que buscar información, tenemos que seleccionar entre toda la que hay en la nube la más verdadera. Aunque realmente, la verdad nunca sabremos si es cierta del todo, ya que es subjetiva, pero siempre puede haber un cambio que nos diga lo contrario, hasta entonces, nos tenemos que valer con la verdad a la que podamos llegar.


¡Eso es todo por hoy, lechuzas!, espero que os haya gustado esta ligera reflexión sobre la verdad en la era de la postverdad y las fake news. Y recordad: ¡Sapere Aude!







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