¿Es más feliz el que menos necesita ?
¡Hola lechuzas!
Bienvenidos a la sexta entrada de mi blog. Hoy hablaré sobre si es más feliz el que menos necesita.
¡Espero que disfrutéis leyendo!
Siempre hemos escuchado la expresión "No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita". Esta frase quiere enseñar que la felicidad no se alcanza con un deseo muy grande, si no que hay que actuar con tenacidad para conseguirlo.
La realidad es que la mayoría de las veces vivimos deseando tener cosas que creemos que nos ayudarán a sentirnos mejor. Y eso al fin y al cabo, no dura para siempre. Y no tiene fin, ya que en esta sociedad, las necesidades materiales están presentes constantemente. Nos las dan, las obtenemos por nuestra cuenta y una vez cubiertas, siempre surgen nuevas. Este circulo vicioso nos muestra como marionetas por el consumismo que nos invade día a día.
Dicho esto, el punto es que la cantidad de cosas que disponemos o podemos llegar a poseer no está directamente relacionada con el nivel de satisfacción de las personas. Y si en algún caso sucede, se esfuma en el momento de proceder de la adquisición, ya que deja de ser un deseo para convertirse en una realidad.
Por una parte, pienso que las personas que menos cosas materiales necesitan, son las que definitivamente van a ser mas felices en la vida.
Es natural que en esta sociedad tan consumista, los individuos quieran demostrarse unos a otros lo que pueden poseer, pero eso no significa que este bien. La persona humilde y generosa es la que sin duda va a alcanzar la felicidad. ¿Y no es acaso la felicidad lo que nos llena el corazón y la que nos hace ricos?
Todo el rechazo del materialismo lo podemos relacionar con la filosofía de Diógenes ya que él decía que la virtud es el soberano bien y que los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar. El principio de su filosofía consiste en renunciar por todas partes a lo convencional y oponer a ello su naturaleza. El sabio debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al mínimo sus necesidades.
Tener un elevado nivel de ingresos y gastos materiales significa vivir con una importante soga al cuello que te genera ansiedad por la posibilidad de perder fuentes de ingresos como el trabajo. Te hace vivir con miedo y, éste, a la vez, multiplica las posibilidades de convertir ese miedo en algo real. Y nos engañamos pensando en que otra vida no es posible.
¿Cuántas cosas tenemos que no necesitamos o que ni siquiera usamos?
Por otra parte, pienso que quizá el dinero y las cosas materiales sí que dan la felicidad, que quien dispone de más ingresos, goza de una mayor satisfacción y que determinado nivel de ingresos económicos es condicionante para gozar de bienestar psicológico.
Al fin y al cabo, tú no puedes disfrutar de un gran libro, de viajar o poder permitirte un buen plato de comida si no tienes nada para conseguirlo.
No hay límite para la felicidad que el dinero otorga aunque esto no sea nada ético y muy materialista.
El dinero es un condicionante que influye en la felicidad de cada persona, sólo lo hace hasta determinado punto, ya que la felicidad tiene un “techo” que implica que, cuando uno ha alcanzado determinados niveles de satisfacción, ya no puede ir a mejor. Eso explicaría que los ricos de países con niveles económicos muy diferentes manifestasen una felicidad semejante.
En conclusión, seguiremos haciéndole caso al refrán anterior ya que alude a que el nivel de satisfacción y felicidad no está relacionado con la posesión de bienes, además de que no poseer demasiados también es liberador. En cambio, necesitar el dinero o las cosas materiales, solo nos hará mas consumistas y menos preocupados por nuestra propia felicidad.
¡Eso es todo por hoy, lechuzas!, espero que os haya gustado esta ligera reflexión sobre si es más feliz el que menos necesita.
Y recordad: ¡Sapere Aude!

Comentarios
Publicar un comentario